jueves, 17 de septiembre de 2015

Refugio

Tus brazos siempre me dieron una seguridad y calma que nunca pensé que necesitaba. Se sentía tan bien abrazarte y que me abrazaras. Como si todo pudiera estar bien, sin importa qué. Y nunca importó la distancia, pues tus brazos siempre fueron ese refugio para mí...
Ahora ya no tengo refugio, y no sé si pueda volver a encontrarlo...ahora nada se siente bien.

 

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