domingo, 14 de marzo de 2010

Ganadores Concurso Historia-Collage

Lara Dark (3er Lugar)
Yo tengo un amigo...o tenia... hace tiempo que desapareció... solíamos ir todos los viernes en la noche a La Maldición del Inquisidor, un bar ubicado entre las calles Cabeza Trizada y Tierra Fresca, hasta los nombres de mi pueblo suenan extraños. Y cuando salíamos del bar él siempre me acompañaba hasta mi casa para que los idiotas de la calle 13 no me hicieran nada; en realidad son buenos chicos pero uno nunca sabe como son en verdad las personas ...y pasando la calle 13 hay una playa llamada Cocotal. Ahí los perros suelen pasar el día entero, es por eso que a la playa se le rebautizo a Los perros del Cocotal.

Mi amigo es un escritor, o lo fue... el solía ir a las plazas de cada lugar que visitaba y quedarse horas escribiendo ... iba todos los días a la plaza buscando inspiración para su próximo gran libro; el libro que lo llevaría al éxito y lo sacaría de este raro y atrasado pueblo y podría vivir la gran vida que el siempre había soñado... Pero no encontraba esa “cosa especial” y fue cuando me dijo - Las plazas ya no tienen nombre para mi- y afirmo que buscaría otro lugar en que encontrar su inspiración....

Una tarde me llamo y me dijo-Encuéntrame en los Cocotal a las 8 de la noche tengo que mostrarte mi libro- y me corto el teléfono

Acudí a la cita ; él estaba sentado sobre la roca apenas me vio llegar a su lado extendió su brazo-Toma.. Para vos- me dijo entregándome un grueso sobre de papel marrón- Quiero que tengas el original. Ya están hecho todos los arreglos con la editorial y publicaran mi libro...me iré feliz.- me sonrió como nunca lo vi sonreír, con la felicidad reflejada en sus ojos.

¿Te iras? ¿Adonde?- pregunte confusa, él no me respondió solo señalo el paquete en mis manos. Desenvolví el sobre enorme y leí la primera hoja en donde estaba el titulo
“El hombre que amó a una sirena y la sirena que lo amó”

Pestañee mis ojos, todavía un poco confusa y torné a alzar la vista para mirar a mi amigo pero él no se encontraba, me pare sobre la roca mirando a mi alrededor la playa estaba vacía, no había ni un alma solo la mía. Volví mi vista al mar y casi me caigo de la roca...a lo lejos se apreciaba la silueta de una mujer, ella parecía estar mirando en mi dirección y entonces se hundió en el agua agitando una cola de pez que brillo con la pálida y blanca luz de la luna.

Esa misma noche me la pase en vela leyendo el manuscrito en busca de respuestas entonces cuando finalice la ultima palabra lo comprendí:
Mi amigo era el hombre que la amo y ella era la sirena que lo amo... ella era la vida que siempre había soñado..ella era la gran novela en su vida y lo reflejo en cada una de sus palabras relatadas en su libro.
Yo solo esperaba que mi amigo estuviese donde estuviese fuera feliz a pesar de que su amor por la sirena no pudo tener un final feliz.

Yelania (2do Lugar)
El sol quemaba de una manera agobiante, pero aún con todo, mis pasos eran firmes y resueltos por aquella calle empedrada. Mi casa estaba a escasa cuadras de la librería en la que había adquirido aquella novela que tanto deseaba Sofía, “El hombre que amó a una sirena y la sirena que lo amó”, leí el título muchas veces de camino a casa, me sentía extraño de llevarlo entre mis manos, el vendedor incluso me había lanzado una mirada inquietante, cuando me detuve en la caja para pagarlo. Creo que pensó que soy gay, algo que me tiene sin cuidado. Al menos yo tengo una buena cabellera, mientras que él tiene la cabeza trizada, yo no sé cómo es que le permiten tener aquellas fachas a una persona que trabaja en un lugar donde se vende arte. Seguí mi andar presuroso, necesitaba quitarme esa playera negra con aquél letrero que decía Los perros del cocotal, adoraba a esa banda de metal pesado, pero llevarla puesta bajo el ardiente sol de mediodía, era una tortura insoportable. Para cuando alcancé la avenida Anacahuita, el sudor que se resbalaba por mi espalda era demasiado molesto, así que decí tomar un atajo. Sin embargo, sabía que meterme en aquél callejón podría ser peligroso, aunque a la luz del día era realmente difícil que me topara con alguno de los chicos que integran la pandilla a la que vulgarmente llaman los idiotas de la calle 13. Mi miedo no radicaba en que pudieran asaltarme o herirme, yo los conocía muy bien y me llevaba incluso con el lider, era esa la razón de mi angustia, si llegaban a ver el libro que asomaba bajo mi brazo, me lanzarían la maldición del inquisidor y no descansarían hasta que hubiera contado a detalle, para qué lo había comprado. Casi corrí para atravesar la calle, pero era eso o toparme con el Elías, que sin duda se burlaría de mí. Se me hizo eterno aquél pasaje, pero para cuando logré llegar a la tierra fresca que se hallaba detrás de aquél lugar bullicioso del pueblo, respiré tranquilo. Caminé pausadamente hasta llegar a la playa, el mar estaba sosegado, y aunque el sol seguía haciendo de las suyas, por lo menos la brisa marina era reconfortante. Me senté en una roca y observé el libro de nuevo, lo abrí y escribí una sola frase: para vos, con todo el amor del mundo. Mi amada Sofía sería feliz cuando lo tuviera entre sus manos, y yo sólo deseaba hacerla feliz, por que desde que ella ya no está conmigo, nada tiene sentido, incluso las plazas ya no tienen nombre para mí.

JMH (1er Lugar)
Era uno de esos días de lluvia suave, aquellos en los que se saborea un aroma a tierra fresca tan maravilloso que transforma la percepción de todo tu alrededor. Tomé la silla mecedora y la coloqué debajo de la parra. Era tan frondosa que me protegía de las gotas de agua. Allí, bajo su resguardo, abrí el libro. "El hombre que amó a una sirena y la sirena que lo amó" decía la primera página, justo por encima de una nota suya.
En esos tiempos difíciles parecía imposible recibir correo. Pero en mis manos estaba su envío. Él estaba formando parte del frente de batalla, y yo allí esperando su regreso. El mundo estaba inmerso en un caos. Pero la vida era relativamente más tranquila en los pueblos. En esos pueblos en los cuales logré refugiarme junto a otras mujeres y niños. El paquete había llegado envuelto en un papel amarillo y algo sucio, atado por un par de vueltas de una fina cuerda.
Bajo las hojas de la parra, comencé a leer la nota que él había escrito en la primera página del libro:
22 de Agosto de 1914
Cariño,
No te preocupes por mí, estoy bien si tú estás bien. Este libro es para vos. Lo he encontrado entre los escombros de una librería, mientras rescatábamos a una persona que había quedado atrapada. Los bombardeos de aquel día han sido feroces. Ahora preparamos el embarque rumbo a Francia.
En estos tiempos que corren, las plazas ya no tienen nombre para mí ni para mis compañeros. Todo se convirtió en un gran tablero de ajedrez que debemos defender de los Imperios Centrales. En mi tablero tú eres mi reina, y yo, tu fiel alfil, siempre te protegeré.
Recuerda, mi corazón te pertenece y, esté donde esté mi cuerpo, siempre estaré a tu lado. Tu amado,
Alford.

Ya había pasado un par de meses. Yo, de cierta forma, no era la misma. Pero seguía siendo la misma. Terminé de leer su nota con lágrimas en mis mejillas. Bajé mi mano, la coloqué sobre mi vientre y lo acaricié con una triste sonrisa, mientras miraba el horizonte, a la espera de que los rayos que se colaban por entre las nubes nos trajeran a aquél soldado de ojos azules que había visto irse meses atrás. Algo cambió. Ya no era yo, éramos nosotros.

2 comentarios:

JMH dijo...

Hola!!!
Qué buenos!! Me gustaron!!
Ahora te propongo que intentes hacer uno tú...=D Quiero ver qué sale.

Saludos!!

oO Mariana Oo dijo...

Sería interesante, veré que puedo hacer, a ver que sale xP