sábado, 9 de enero de 2010

Lo Que Nos Espera

Hace tiempo que mi mejor amiga me enseño este escrito tan bello que apareció en una revista española, no sé quién es la autora, recién lo encontré en la red y tampoco decía de quién era. Quiero compartirlo con ustedes porqué es muy bonito.

 

Te espero y te esperaré siempre, aunque no sé ni tu nombre ni cómo se dibujan las facciones en tu rostro. Te espero porque sé que vendrás, y que traerás contigo aquello que llevo buscando tanto tiempo y que nadie ha sido capaz de darme. Desconozco cuando querrás presentarte, el momento justo en el que el aire que te rodea invada el mío y ambos compartamos el mismo oxígeno. No sé cuando te cruzarás en mi camino ni si la vida nos separará una o mil veces. Ignoro si te buscaré o serás tú quien me encuentre, o si los dos nos conoceremos en un punto intermedio de la distancia que separa tu puerta de la mía. Sobre ti aún no sé nada, pero te aseguro que puedo pasar la mitad de mi vida sentada en un banco del parque, sin moverme, bajo la lluvia torrencial, sólo por haber tenido el presentimiento de que será allí donde te vea por primera vez. Miro a mi espalda y atisbo las huellas, frescas en el barro, del pasado que dejé tras de mí. A veces parecen pocas pero en ocasiones se tornan incontables. Mas no me importa porque aquello no puedo cambiarlo, pero lo que me espero sólo yo puedo trazarlo, y lo haré como siempre he deseado. No sé como vas a reconocerme: puedes buscarme entre esa gran mayoría de personas que se encorvan hacia delante porque a veces el peso que cargan a tus espaldas se hace demasiado duro. No sé como vas a adivinarme, pero sé que lo harás. Puede que sea porque ya me has visto hace años o nos presente un amigo común. Puede que un día doble la esquina y me choque contigo, o que me cedas tu paraguas una tarde de tormenta. Quizá mi coche se quede sin gasolina en el instante exacto en que tú pases por esa carretera. Caben tantas hipótesis que sería imposible presentar una como correcta.
Yo sólo sé que llegarás y todas las heridas que se vislumbran en mi piel, y también aquellas otras que se esconden en el alma, sanarán al instante y no quedará cicatriz alguna que dé testimonio de que alguna vez han estado ahí. Ya imagino como eres, cúal es tu filosofía y por que principios te guías. No te preocupes si tú también traes harapos por camisa porque aprendí a andar en un sendero repleto de agujas, y preferí conocer el arte de manejarlas antes que caminar pinchándome a cada paso .No me da miedo que tardes, porque una vez que estés aquí el dolor se marchará lejos y las lágrimas correrán hacia el mar para perderse en las profundidades. Esperaré todo el tiempo que sea necesario, de pie, sin rendirme, porque la rendición es el camino más fácil y yo siempre he sido difícil. Puede que tenga que soportar mil huracanes más, o que el cielo esté en calma en cada momento. Puede que sienta las gotas de agua resbalar por mi espalda, pero si estás a mi lado recogeremos la lluvia para regar las flores de nuestro jardín. Ahora veo el cielo, las nubes blancas que pasan lentamente; y siento el calor de la tierra y el tacto de la luz del sol sobre mis brazos. Y las calles se abren ante mí y los coches las inundan con sus luces de atrás verde esperanza.
Y ahora no hay nada que me frene porque me siento capaz de todo, simplemente por imaginarte ahí fuera, esperándome.
Y súbitamente los vientos cesan y las ortigas se marchitan, y nuestra vereda se cubre de amapolas.
¿No es increíble que sienta todo esto por saber que te encontraré?
No importa si eres el primero o si atrás quedan unos cuantos que no merecieron la pena, que no supieron valorar todo lo que se esconde bajo mi mirada ni apreciar la sonrisa de mis labios.
Vibra el cielo y las paredes de este dormitorio vuelven a percibir un estiramiento en mis labios, que se pliegan hacia arriba sin que yo pueda evitarlo. Sabía que la risa es algo que no se olvida, aunque lleve largo tiempo sin utilizarla.
Cuando empecemos a tejer el futuro que nos espera en el telar de nuestras vidas, basándonos en el boceto de los sueños que guardamos en el corazón, no hará falta que intente recordar tantas cosas porque jamás las olvidaremos.
Así que aquí te espero hasta que te encuentre, o me encuentres, o nos encontremos. Lo que nos espera…


No hay comentarios: