miércoles, 6 de enero de 2010

Cecilia (7)

Cuando llegué ya estaba ahí, sentado en una banca del parque, bajo la luz de la farola justo sobre él. Sus ojos resplandecían, pero no pude evitar ver un poco de tristeza en ellos.
-Hola!-dije acercándome.
-Hola- contesto levantándose del asiento, pero su voz no sonaba con mucho entusiasmo
-¿Estás bien?-pregunté
-Si, lo estoy-dijo e intento poner una sonrisa, que le salió a medias.
-No te ves bien…
-Es sólo un asunto, pero no quiero arruinar tu noche, mejor vamos a la fiesta y eso me servirá para alegrarme.
-Ok, pero si tu prefieres no ir yo entiendo totalmente.
-Cecilia, en verdad estoy bien y en verdad quiero ir a la fiesta contigo, así que ¿nos vamos?- dijo un poco más animado y dándome su brazo para que lo sujetará y nos fuéramos caminando.
Mientras íbamos caminando en silencio no pude evitar mirarlo de reojo. Se veía increíblemente bien. Su pelo castaño ligeramente alborotado enmarcaba perfecta su apiñonado rostro, y en sus verdes ojos se reflejaba la hermosa luna que estaba sobre nosotros. Me sentía como una pequeña niña viendo un juguete que de verdad anhela pero que no puede tener, aunque dentro de mí, algo me decía que aún había esperanza. Y tenía muchas horas de esa noche para convencerme de que era así. Convencerme o desistir.

César se dio cuenta de que lo estaba mirando y yo agache la mirada, tratando de ocultar mi sonrojo.
-¿Acaso tengo algo en la cara? ¿Una mancha de chocolate, pasta dental…?- preguntó intrigado
-No, no…-dije sonriendo- es sólo que te ves bien a la luz de la luna- César río ante lo que dije sin pensar y después de dos segundos me di cuenta de la tontería que acaba de decir. Pero al menos le había sacado una sonrisa, lo cual hacía que se viera mucho mejor de lo que ya se veía.
-¿Sabes, me parece que el que debería hacerte cumplidos soy yo?
-En realidad no estoy acostumbrada a ellos, así que no deberías preocuparte
-¿No estás acostumbrada? ¿Cómo así?
-Bueno, no los recibo con frecuencia… más bien, nunca
-Pues deberías, eres una chica muy linda, y tienes una hermosa mirada, ¿sabes? No solo reflejas tristeza en tus ojos, detrás de ellos puedo ver muchas cosas sobre ti-dijo mirándome fijamente mientras sostenía mi barbilla.
-Yo también puedo ver la tristeza en los tuyos, y quiero que sepas que cualquier cosa que pase puedes decírmela…-dije con toda sinceridad, en un intento más por romper esa invisible barrera que nos separaba, César apartó la mirada y me dio la espalda.
-Lo sé… pero aún no es el momento, Cecilia yo….
-Ceci!!!!-gritó alguien a nuestra espalda y fue cuando me dí cuenta de que estábamos fuera del lugar donde era la fiesta y era Sofía la que me llamaba- que bueno que llegaste- dijo y corrió a saludarme. César volteo hacia a mí y puso una sonrisa que si bien parecía natural, yo sabía que no era realmente así.
-Hola-dijo César cortésmente y dándole la mano a Sofía, se presentó- César
-Vaya, que bueno es finalmente conocerte, soy Sofía…
-La mejor amiga de Cecilia, me ha contado mucho sobre ti.
-A mi también-dijo Sofía sonriéndome y mirándome de reojo mientras yo permanecía callada, aún pensando en lo que César había estado a punto de decirme- ¿No van a entrar?
-Claro, claro-dije saliendo de mi ensimismamiento.


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