sábado, 12 de diciembre de 2009

Cecilia (5)

Llegó la hora de la comida, y yo no estaba segura de que hacer, era jueves y la tradición era comer en casa de Sofía, quién siempre me invitaba para que yo no comiera sola en mi enorme casa.
-Algo te preocupa
-Mmm, es solo que ya es hora de comer
-Quieres que vayamos a otro lugar para comer
-No, no, gracias-dije y después note que no se había escuchado como yo quería
-Ok, entiendo que te hayas cansado de platicar conmigo, déjame pedir la cuenta y te acompaño a tu casa para que comas-dijo con un tono de desilusión
-Nooo, no es eso, el asunto es que siempre como con Sofía los jueves, pero la verdad es que no quisiera irme.
-Deberías haberlo dicho antes, ve, seguramente debe estar esperándote.
-Pero…
-Nada de peros, es tu amiga y la amistad va en primer lugar-dijo con firmeza
-Tú también eres mi amigo
-Hace cuanto tiempo que conoces a Sofía?
-Once años…
-Y a mi?
-Dos meses...1 semana…-y me detuve, no quería que pensará que había llevado la cuenta exacta de los días que habían transcurrido desde el primer momento en que le vi, aunque así era.
-Exacto, debes ir con ella

No me dejo protestar más, pagamos, bueno pago la cuenta y nos fuimos, me puso en un taxi que me llevo directo a casa de mi amiga, a la cual yo había mandado un mensaje de texto para comunicarle que seguía viva y que no faltaría a la comida.
Después de comer, cuando ya habíamos quedado solas en la cocina empecé a platicarle todo lo que había pasado ese emocionante día, mientras lavábamos los platos de la comida.
-Eso me huele raro-dijo con sospecha
-Cómo?
-Si, me huele a amor
Había sido como si me hubieran salpicado con una brocha llena de pintura roja, solo sentí el calor en mis mejillas y trate de ocultar mi rostro
-Ni lo intentes Cecilia, te conozco demasiado bien como para que me engañes, te gusta y lo sabes
-Esta bien!!!! Lo admito, me encanta, me fascina, pero…solo soy su amiga, el es tres años mayor, y es tan perfecto que siento que no lo merezco.
-Detente ahí. Primero que nada la línea que divide la amistad del amor puede ser muy delgada, yo considero que tienes esperanza. Segundo, la edad es una cosa tonta por la cual preocuparse, el amor no tiene edad. Y Tercero- y me dio un zape en la nuca
-Auch…dije sobándome
-Te lo mereces, no quiero volverte a escuchar diciendo que no mereces algo, ya te toca ser feliz Ceci, además por lo que me cuentas tiene bastantes cosas en común
-Tu crees?-pregunte esperanzada
-Claro, sigue esforzándote y verás que te va bien.

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