sábado, 14 de noviembre de 2009

Nueva Historia: Cecilia


Desperté con un sobresalto, había sido un horrible sueño. Pero era solamente un sueño, en el cual yo estaba en el hospital, me habían hecho un lavado de estómago, estúpidamente había intentado quitarme la vida ingiriendo una exorbitante cantidad de pastillas de todo tipo, pero aún así mis padres no estaban ahí, siempre tan ocupados en sus propios asuntos, sólo mi vecina la cual era como una madre para mi había estado allí. Pero eso no era solo un sueño, o al menos no lo había sido 4 meses atrás cuando intente llevar acabo la hazaña de quitarme la vida, la próxima vez que lo intentara sería con un método más efectivo.
Intente olvidar todo el asunto por el momento, me bañe y vestí aún un poco adormilada y desayune algo que encontré en el refrigerador.

Subí al autobús, era un día más de mi aburrida y complicada vida, un día como cualquier otro, otro día torturando a mi espalda y a mis brazos por el peso del saber escrito, por el peso de los “pequeños” libros diariamente obligatorios. Era otro día más en que alguien me atormentaría, nadie me ayudaría, nadie hablaría conmigo en clase a excepción de mi única amiga, Sofía. Y ahí estaba yo, caminando por el pasillo del autobús que había acelerado antes de que yo pudiera sostenerme de cualquier forma posible mientras buscaba un lugar, todos estaban ocupados y aunque algunas personas iban solas, no tenían cara de querer dejar sentar a una insignificante niña como yo.

Un chico en particular llamo mi atención, su cara era inexpresiva, e iba mirando perdidamente a través de la ventana. De repente pasamos un tope y uno de mis libros cayo de mis brazos, iba a agacharme a recogerlo sabiendo que nadie más lo haría cuando él se agacho lo recogió y amablemente me dijo que si quería sentarme, que el ya iba a bajar, yo estaba sorprendida, no se veía como el tipo de chavo amable, caballero, y aún no se porque lo hizo, pero fue la única persona que noto mi presencia y la única que trato de ayudarme, pero probablemente solo era buena educación.
Llegue a la escuela y le conté a Sofía, ella me pregunto si nunca lo había visto, y le conteste que nunca lo había visto en esa ruta del autobús. No entiendo porque pero debía haber algo especial en él, porque todo el día estuvo en mi pensamiento.



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